Cómo prevenir los mareos en los viajes

Vía www.canalsalud.imq.es

Llega el verano, época de vacaciones y de desplazamientos y, por tanto, de aumento de los mareos en los viajes. Aparecen al subir a un coche, barco, tren o avión y se producen cuando los receptores sensoriales que intervienen en el mantenimiento del equilibrio, sobre todo el sistema visual y el vestibular del oído, reciben y envían informaciones discordantes al cerebro. Por ejemplo, si se viaja en coche por una carretera de curvas y leyendo un libro, el oído percibe que hay movimiento, pero no ocurre lo mismo con la vista, que está fija en las páginas, por lo que el cerebro interpreta señales contradictorias que conducen al mareo.

Los principales síntomas que aparecen son náuseas, vómitos, malestar asociado a sudoración fría y palidez, e incluso pueden darse cefaleas o aumentar el ritmo respiratorio, con sensación de somnolencia tras cesar el estímulo. El mareo del viajero es un trastorno muy frecuente en la población, sobre todo en menores, ya que la mayor incidencia se produce entre los 2 y 12 años, pudiendo afectar al 90% de las personas en viajes en barco; por el contrario, únicamente lo padecen el 1% de los que se suben a un avión, principalmente si hay turbulencias.

Además, algunas personas son más susceptibles: las mujeres los sufren más que los hombres, así como los mayores y quienes padecen cuadros de vértigo o inestabilidad de origen vestibular. Asimismo, las personas con frecuentes migrañas son más propensas al mareo. Por último, también parece que podría existir alguna mayor susceptibilidad de tipo hereditario.

Existen algunos trucos para evitar esta desagradable sensación:

Consejos para envejecer de forma saludable

Vía salud180.com

Envejecer de forma saludable está en nuestra mano y no es complicado. Toma nota de estos sencillos consejos, te ayudarán a tener una vida más plena y a ser más feliz.

1. Crear una rutina. Cuando se llega a la etapa de la jubilación, muchas personas se enfrentan con el decremento de su autoestima, y quizá sufrir depresión. Para evitarlo debes de tener un horario para levantarte y comer, no caer en el error de por exceso de tiempo se puede hacer cuando sea.
2. Implementar ejercicio. A esta edad puede que sientas más flojera de realizar actividad física, pero es importante que lo hagas, no se trata de rutinas pesadas en el gimnasio. El mejor ejercicio cardiovascular que no daña nada es caminar a buena marcha.
3. Alimentación. Estudiar cosas de alimentación te ayudará, ya que en función de cómo te encuentras, tú cuerpo necesita cosas diferentes. No vale la dieta de todo el mundo, cada persona requiere de nutrientes especificos.
4. Hidratación. Esto es algo que las personas no saben, el adulto mayor pierde la sensación de sed, su cerebro no le avisa que tiene que beber, por eso no lo hace. Pero la deshidratación te puede llevar a un deterioro cognitivo, por tanto hay que tomar agua y acostumbrar al cuerpo.
5. Aprender cosas nuevas. Esto es algo muy importante para el cerebro, ponte un reto de una cosa, apréndelo y desarróllalo. Que sea algo totalmente distinto a lo que has hecho hasta ahora, que suponga un reto, de esta manera sentirás que puedes seguir haciendo cosas y eres últil.
6. Disfrutar de la familia. No de manera obligatoria, participa como abuelo, no como padre. Esto provocará que sientas una fuerza para seguir viviendo los siguientes 30 años de manera sana y sonriendo, que es la mejor de las medicinas.
7. Visitas al médico. Un chequeo a tiempo te puede quitar de muchos problemas: diabetes, hipertensión, colesterol alto, cosas que con una revisión al año se pueden localizar. Es una revisión para estar bien, y si encuentran algo, estará diagnosticado de manera oportuna.

Los derechos de los pacientes

Una serie de normas han ido asegurando los derechos de los pacientes. Conocerlos es garantía de que los puedas defender, tanto por el bien individual como por el del propio sistema de asistencia, que será más eficaz.

1.- INFORMACIÓN PLURAL Y DE CALIDAD CONTRASTADA.

Los pacientes necesitan información de calidad contrastada según criterios de acreditación explícitos y proporcionada por profesionales, preferentemente médicos. Se contempla el respeto a la pluralidad de las diversas fuentes y agentes de información. La información tiene que producirse en un lenguaje inteligible y adaptado a la capacidad de entendimiento de los pacientes.

2.- DECISIONES CENTRADAS EN EL PACIENTE.

Las decisiones sobre una intervención sanitaria deben estar guiadas por el juicio médico, basado en el mejor conocimiento científico disponible, pero atendiendo siempre que sea posible a la voluntad expresada por el paciente y a sus preferencias explícitas sobre calidad de vida y los resultados esperables de las intervenciones.

3.- RESPETO A LOS VALORES Y A LA AUTONOMIA DEL PACIENTE INFORMADO.

Cuando muchas decisiones asistenciales admiten alternativas distintas según los valores y preferencias de cada paciente concreto, el compromiso de una sociedad democrática con el respeto a la dignidad y a la autonomía de sus miembros aconseja avanzar en el desarrollo de medidas que faciliten la máxima adecuación entre las opciones elegidas y las deseadas por los pacientes correctamente informados.

4.- RELACION MEDICO-PACIENTE BASADA EN EL RESPETO Y LA CONFIANZA MUTUA.

Se define la importancia de la relación médico-paciente como una relación fundamental basada en el respeto y la confianza mutua, que conduce a la mejora y/o a la resolución de los problemas de salud y calidad de vida de los pacientes y de sus familiares. Las asociaciones pueden contribuir a mejorar esta relación y que ésta se produzca de forma más simétrica.

5.- FORMACIÓN Y ENTRENAMIENTO ESPECÍFICO EN HABILIDADES DE COMUNICACIÓN PARA PROFESIONALES.

Los sistemas de salud deben crear las condiciones de formación y entrenamiento específico en habilidades de comunicación de sus profesionales y dentro de las organizaciones para que se produzca una relación-comunicación médico-paciente más simétrica y satisfactoria para los pacientes.

6.- PARTICIPACIÓN DE LOS PACIENTES EN LA DETERMINACIÓN DE PRIORIDADES EN LA ASISTENCIA SANITARIA.

Los ciudadanos y, sobre todo los pacientes y las organizaciones que los representan, tienen que participar de forma más activa en la determinación de prioridades que definan las condiciones de acceso a los servicios sanitarios y que contribuyan a identificar, valorar y satisfacer sus necesidades de salud.

7.- DEMOCRATIZACIÓN FORMAL DE LAS DECISIONES SANITARIAS.

Se debe promover, en un sistema sanitario centrado en los pacientes, mediante la aplicación de las Leyes existentes la existencia de mecanismos formales que favorezcan una mayor implicación de los ciudadanos en la definición de las políticas públicas relacionadas con la asistencia sanitaria.

8.- RECONOCIMIENTO DE LAS ORGANIZACIONES DE PACIENTES COMO AGENTES DE LA POLÍTICA SANITARIA.

Las asociaciones de pacientes y organizaciones que los representan tienen un papel fundamental en facilitar la implantación de la leyes aprobadas y fomentar una mejor comunicación entre sociedades científicas, Administraciones Sanitarias y los pacientes individuales.

 9.- MEJORA DEL CONOCIMIENTO QUE TIENEN LOS PACIENTES SOBRE SUS DERECHOS BÁSICOS.

El paciente debe de tener más información y conocimiento acerca de sus derechos y esta ha de ser facilitada por los profesionales de la salud, constituyendo éste uno de sus derechos básicos.

10.- GARANTÍA DE CUMPLIMIENTO DE LOS DERECHOS BÁSICOS DE LOS PACIENTES.

Se ha de garantizar una correcta implementación de los derechos de los pacientes y la evaluación de su cumplimiento dentro de las estrategias de evaluación de la calidad asistencial.

Beneficios que aporta la lectura para nuestros mayores

Vía carflor.com
Leer influye de muchas formas en tu mente y en tu vida. Sin importar la edad que se tenga, la lectura es un buen hábito, más aún para las personas de la tercera edad.

  1. Ayuda a mejorar algunas habilidades sociales como la empatía. Se ha demostrado que leer géneros literarios incrementa la capacidad humana para ponerse en la piel del otro y poder sentir mayor comprensión por los demás. Esta probado que las personas que consumen novelas son más empáticas respecto a los lectores de libros especializados o los no lectores.
  2. Favorece la concentración. Leer potencia la capacidad de observación y atención. Nos ayuda también a relajarnos y abordar nuestros problemas desde un punto de vista más objetivo y con más tranquilidad.
  3. Es un gran entretenimiento, consigue mantener la mente ocupada y fuera de otras preocupaciones. El adulto mayor suele llevar una vida con menos estímulos externos y quehaceres diarios, lo que va produciendo cierta percepción de que las preocupaciones personales son mayores. La lectura aporta estímulos nuevos, al dejar que la persona se introduzca en otras vidas y problemáticas, fomentando la imaginación.
  4. Aporta emociones y estas asientan mejor los recuerdos, es un buen modo de mejorar la memoria. Leer diariamente además de ejercitar las capacidades cognitivas hará que se disponga de un cúmulo de historias, personajes, expresiones y vocabulario nuevo que además de enriquecer enormemente, hará que mejore notablemente la memoria.
  5. Leyendo se reduce el nivel de cortisol y se crea una gran sensación de bienestar. Una buena historia puede hacerse sanamente adictiva, provocando la liberación de tensiones o haciendo que se relativicen problemas. Al relajarnos podemos además enfrentarnos a nuestros problemas con más tranquilidad y objetividad.
  6. Ayuda a conciliar el sueño. Nos sume en un estado de relax tan absoluto, que nuestros músculos se destensan y el cerebro queda libre de tensiones y estrés. Una calma idónea para conciliar el descanso.

¡Regalar un libro es regalar horas y horas de bienestar!

La hidratación en las personas mayores

Vía Clece Social

En las personas mayores, debido a diversos factores como la disminución de la sed, discapacidades físicas que dificultan el acceso a los líquidos, discapacidades mentales que dificultan la capacidad para reconocer la necesidad de la ingesta de líquidos, dificultades para tragar como la disfagia, y el consumo de determinados fármacos como los diuréticos, el riesgo de deshidratación es mayor.

Es por este motivo que las personas mayores no deberían esperar a tener sed para beber y tener en cuenta que el agua es la bebida de elección para calmar la sed.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria así lo aconseja con estos consejos:

 

La depresión y nuestros mayores

La depresión se ha convertido en una de las enfermedades más comunes en el mundo. Cada año miles de personas se deprimen. Incluso, se estima que la cuarta parte de la población mundial puede estar pasando o pasará alguna vez por un cuadro depresivo. Es una enfermedad tan importante, que en 10 años será la primera causa de incapacidad clínica en el mundo.

En el adulto mayor, esta problemática es aún mayor, pues los sentimientos de tristeza, abandono y soledad suelen ser más fuertes, por los múltiples y drásticos cambios que presentan y por la falta de cuidado que se le da a esta enfermedad en esta etapa de la vida.

Pero, ¿qué motiva, que sucede y cuáles son las consecuencias de deprimirse en la tercera edad? En este video encontrarás algunas respuestas.

Vía sura.com

La alimentación de nuestros mayores: Recomendaciones nutricionales

Para que nuestros mayores tengan una vida saludable algo fundamental es una correcta alimentación. La malnutrición en este grupo supone un mayor riesgo de contraer enfermedades e incluso de mortalidad, la aparición de deterioro cognitivo, anemias, dificultad para controlar muchas enfermedades y una aceleración de las enfermedades degenerativas, que ya de por sí producen malnutrición.

Tenemos que tener en cuenta que el envejecimiento afecta a la función digestiva, se reduce la absorción intestinal de los nutrientes, lo que puede ocasionar cuadros de desnutrición. Los cambios que se producen en el organismo con la edad exigen aumentar la ingesta de determinados nutrientes para mantener una alimentación equilibrada que cumpla con sus necesidades nutricionales, impuestas por las consecuencias del deterioro asociado al envejecimiento. De hecho, en las personas mayores la alimentación cumple una función preventiva importante.

La dieta debe ser variada para asegurar que contenga todos los nutrientes necesarios.

Hay que reducir el consumo de grasas saturadas (carne roja y embutidos) y aumentar las grasas con ácidos esenciales omega-3 y omega-6, contenidos en ciertos pescados (salmón, sardinas, etc.)

También hay que incrementar el consumo de grasas vegetales, preferiblemente mediante el consumo de aceite de oliva. Hay muchos alimentos envasados en cuya composición se mencionan los aceites vegetales, pero sin especificar su procedencia, ya que puede tratarse de aceites de coco, palma o palmiste, que tienen un alto contenido en grasas saturadas.

La leche y los derivados lácteos hay que tomarlos desnatados o, en todo caso, semidesnatados.

Es importante aumentar el consumo de frutas, legumbres, verduras y cereales, dado su elevado contenido en nutrientes importantes (vitaminas y minerales) y fibra, esencial para mantener la motilidad intestinal y evitar el estreñimiento.

Es necesario aumentar el consumo de calcio (lácteos) y vitamina D. Esta última es esencial para la correcta absorción del calcio y basta exponer la piel al sol unos 20 minutos diarios (paseos) para obtener la cantidad necesaria.

Se debe limitar el consumo de sal y azúcar (dulces).

Ingerir mucho agua a lo largo del día, preferiblemente fuera de las comidas y en pequeñas cantidades. Además de prevenir el estreñimiento, de esta manera se asegura una correcta hidratación del organismo.

Realizar cinco comidas diarias, teniendo en cuenta que el desayuno es muy importante, pues debe asegurar el aporte energético necesario para empezar el día con un buen rendimiento físico e intelectual. Debe incluir lácteos, cereales y fruta. A media mañana debe hacerse una comida frugal, con un yogur o un zumo y una pieza de fruta o un bocadillo pequeño. La comida y la cena deben estructurarse distribuyendo en ellas los diferentes tipos de alimentos, dejando para la noche los más ligeros, pues evitará problemas a la hora e conciliar el sueño.

Comer despacio y masticar bien los alimentos.

Hacer bien la compra, evitando alimentos envasados y precocinados.

Cocinar los alimentos utilizando poca grasa (a la plancha) y no cociendo las verduras excesivamente, con el fin de que conserven la mayor parte de los nutrientes.

Finalmente, no debe olvidarse una última recomendación en cuanto a la nutrición, no por ello menos importante: una alimentación equilibrada y saludable debe acompañarse con la práctica diaria de ejercicio, de tal manera que la energía (calorías) ingerida se equilibre con el consumo asociado a la actividad diaria.

Vía sanitas.es

Personas mayores y el frío: 11 consejos para este invierno

Ha llegado el invierno por lo que desde Apoyo en Casa creemos es un buen momento para recordar algunos consejos para que las personas de la tercera edad lo noten lo menos posible. Y es que, aunque el frío nos afecta a todos, nuestros mayores son algo más vulnerables.

  • Presión arterial. Las temperaturas invernales influyen sobre la presión arterial. Con el frío aumenta y las personas mayores son más susceptibles a estos cambios. Se recomienda incrementar la vigilancia en los hipertensos.
  • Artrosis. Las bajas temperaturas pueden agravar las dolencias. Es recomendable evitar cambios de temperatura bruscos, tomar baños con agua caliente para disminuir la rigidez y evitar aquellas actividades que requieran gran esfuerzo físico.
  • Dermatitis. El frío, el viento y la humedad contribuyen a resecar la piel, y se acentúan los eccemas y las grietas. El uso de cremas hidratantes y beber líquido frecuentemente resultan de utilidad. Con guantes y prendes adecuadas combatiremos las bajas temperaturas.
  • Caídas y potenciales fracturas. Si la persona mayor vive en una zona de mucho frío, la lluvia, el hielo e incluso la nieve puede predisponer a caídas y potenciales fracturas, por lo que se recomienda salir acompañado y utilizar un calzado adecuado.
  • Trastorno afectivo de temporada. En invierno muchas personas mayores tienden a aislarse. Se recomienda, cuando se ve a su ser querido con fatiga creciente, desánimo, irritabilidad o somnolencia excesiva, consultar con el médico, quien deberá considerar entre otras cosas, la posibilidad de una depresión.
  • Mantener una buena alimentación. La dieta es muy importante, es la principal fuente de energía y nos aporta calor. Debe aumentarse el aporte calórico con carbohidratos y lípidos, sin olvidar los alimentos con alto contenido proteico.
  • Beber agua en cantidades adecuadas (2 litros al día). Aunque en estas estaciones la sensación de sed sea menor debemos beber. Además debe evitarse el alcohol ya que al ser un vasodilatador, acentúa la pérdida de calor.
  • Conservar la temperatura adecuada en el hogar (temperaturas de 18 a 21º C) y evitar el abrigo excesivo en lugares con calefacción.
  • Cubrirse adecuadamente al salir a la intemperie. La ropa para el invierno debe ser cómoda. No está mal ponerse varias capas y, muy importante, hay que proteger las zonas por donde se pierde mucho calor como la cabeza.
  • Para evitar la transmisión de infecciones respiratorias es conveniente taparse la boca al toser o estornudar, tirar los cleenex después de usarlos, lavarse las manos con frecuencia y no visitar enfermos con infecciones respiratorias.
  • La mayor parte de las infecciones respiratorias son causadas por virus no susceptibles al tratamiento con antibióticos, de modo que el uso indiscriminado de estos medicamentos es contraproducente y solo deben emplearse bajo prescripción médica. 

10 años de la ley de dependencia

Se cumplen en estas fechas 10 años de la aprobación y entrada en vigor de una ley llamada a ser el cuarto pilar del estado de bienestar, junto con la sanidad, la educación y las pensiones y con un nombre acorde a tan ambicioso objetivo: Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, Ley de la Dependencia para los amigos.

La lectura de esta Ley es francamente reconfortante, plagada de grandes objetivos y de buenas intenciones, de derechos a las personas en atención a su estado de vulnerabilidad y con un catálogo de servicios que a la vista de cualquiera coparían las necesidades de atención básicas de cualquier persona, que por causa de la edad, enfermedad o cualquier otra circunstancia personal no puede desenvolverse por si solo en las actividades más cotidianas y mundanas de la vida.

Sin embargo, como la mayor parte de las cosas bonitas que se leen en un boletín oficial y pese a significar un indudable paso adelante y una apuesta valiente por mejorar la calidad de vida de miles de personas, los resultados diez años después de su aprobación desmerecen mucho su grandilocuencia inicial. No hace falta más que preguntar a cualquier familiar que tenga a cargo a una persona dependiente para constatar que la puesta en práctica de tan nobles objetivos recogidos en esta Ley,  se han traducido en una contribución económica y asistencial escasa, y en muchos casos sangrante gracias a la falta de retroactividad en las prestaciones aprobada a nivel estatal en 2010, las listas de espera y el endurecimiento de los criterios a la hora de clasificar la dependencia, que deja muchas lagunas que la familia se ve obligada a cubrir de la mejor manera posible, en muchas ocasiones exigiendo un gran esfuerzo personal al entorno familiar y, en definitiva, instaurando un modelo concebido fundamentalmente para prestar el grueso de los servicios disponibles, no en el domicilio de la persona dependiente, sino en centros asistenciales, es decir, es un modelo que parte de la premisa básica de que una persona dependiente, para recibir una atención completa, debe salir de casa y trasladarse a una residencia en la mayor parte de casos.

Bizkaia destina anualmente una cantidad de recursos muy importante a servicios y prestaciones que tienen como finalidad atender al colectivo de personas mayores/dependientes, pero el dinero gastado en el ámbito residencial gana por goleada al domiciliario. El dinero destinado a cuidados fuera del domicilio asciende a más de 175 millones de euros anuales, mientras que los servicios que tienen como base el domicilio no llega a 90 millones, repartidos en:  54millones en cuidados en el entorno familiar (apoyo fundamental para la persona dependiente, pero desgraciadamente en numerosas ocasiones, un apoyo insuficiente por falta de formación y profesionalización), medio millón (tan solo) para la asistencia personal, una asistencia profesional que se encuentra encorsetada por un concepto tan restrictivo que la relega a un lugar marginal dentro del catálogo de servicios, cuando podía dar cobertura a una gran cantidad de personas que precisan una asistencia profesional en el domicilio y unos 40 millones de euros (en esto el concepto de transparencia todavía lo tenemos que interiorizar socialmente un poco más, ya que la mayoría de estos datos o directamente no son del dominio público o hay bucearlos en los presupuestos anuales de la Diputación), destinados para el Servicio de Ayuda a Domicilio, que gestionan los Ayuntamientos (o mancomunidades) y que presta un servicio limitado en horas y con un coste muy elevado, en muchas ocasiones desproporcionado para el rendimiento social que aporta a las familias, pese a que para ellas es asequible.

En Bizkaia, pese a disponer de mejores recursos que en otros lugares, nuestra propia normativa ha orientado el modelo de asistencia tanto a la residencia que ni siquiera es posible utilizar la prestación vinculada al servicio (una cantidad que se le destina a la persona dependiente para sufragar un servicio al que tiene que acceder por causa de su situación), para recibir una atención profesional en el domicilio, como sucede en otras comunidades autónomas, como por ejemplo en Madrid, donde esta prestación vinculada al servicio se utiliza para ayudar a financiar un servicio de elección por la persona, de centro de día, residencial o de asistencia domiciliaria, de entre los inscritos en el correspondiente registro oficial de la comunidad, por lo que se garantiza su efectivo control. En Bizkaia se  destinan más de dos millones de euros al año para esta prestación limitando la facultad de elección sobre el tipo de servicio y eso se ha logrado añadiendo tan solo una palabra al nombre de la prestación tal como viene reflejada en la Ley de Dependencia: “prestación vinculada al servicio residencial”, se ha destinado esta prestación tan solo para sufragar una plaza en una residencia privada hasta que se asigne plaza en una residencia pública. Por lo tanto, en Bizkaia, si necesitas ayuda pública para cuidar a un familiar dependiente, o te las arreglas tú mismo a través de un cuidado no profesional, o solicitas el SAD, con lo que vas a seguir necesitando otra ayuda adicional, o sales de tu domicilio a un centro de día, o a una residencia.

Este décimo aniversario de la Ley de Dependencia, es momento también de recordar que se cumplen también 20 años de la primera Ley de Servicios Sociales del Gobierno Vasco, de 1.996 y que realizó una importante aportación en ese momento histórico de crisis y reconversión industrial para al colectivo con mayores dificultades de inclusión en el mercado de trabajo pero que no prestó atención (en esos momentos seguramente no daba la hucha para más) al colectivo de personas mayores/dependientes. Esta ley del 1996 fue sustituida y actualizada a los nuevos tiempos por nuestra actual Ley 12/2008 de Servicios Sociales de Euskadi, incorporando muchos de los contenidos de la Ley de Dependencia estatal y añadiéndolos al conjunto de servicios sociales y que junto con la Ley para la Garantía de Ingresos y para la Inclusión Social, la archiconocida RGI, conforman una verdadera malla de protección para los más vulnerables y de la que podemos estar orgullosos como logro social, pese a la cantidad de cosas aún por mejorar y controlar.

Todas estas efemérides, nos deben llevar a una reflexión sobre dónde nos vemos dentro de otros 10 o 20 años, con una población aún más envejecida, con una expectativa de vida alargándose cada año más, y con un envejecimiento dentro del envejecimiento, que hace que ya no nos sorprendamos de que una persona llegue a los 100 años, y que nos parezca “joven” una persona al morir con 75.

Esta reflexión debe poner el centro de atención en el domicilio, como punto de referencia de los servicios a recibir por las personas mayores/dependientes, incidir realmente en la prevención de la dependencia y fomento de la autonomía personal a través de políticas intersectoriales desde el ámbito de la sanidad, vivienda y servicios sociales; impulsar el modelo de vivienda tutelada orientada a la persona mayor; la atención en el domicilio profesional; la adaptación del domicilio a las necesidades de esa etapa de la vida; la formación y cualificación de los cuidadores en el entorno familiar e ir relegando el ámbito institucional, la temida residencia, para los casos más agravados y en los que ya no es posible atender a la persona con garantías en su entorno privado domiciliario. La fuerza de los acontecimientos nos llevará tarde o temprano a esa situación, ya que de seguir así, ya no bastará con construir más residencias (cosa que no se va a poder hacer en gran medida) harán falta auténticas “ciudades-residencia”. Pongamos los bueyes delante del carro, y no al revés y pensemos que ya tenemos esas “ciudades”, lo que tenemos que hacer es ser conscientes de ello y actuar en consecuencia.

Mejoramos la vida de las personas mayores en su domicilio

Nuestras trabajadoras y trabajadores terminan siendo como uno más de la familia

Apoyo en Casa nace con la voluntad de dar respuesta a una necesidad social cada vez más importante: mejorar la calidad de vida de muchas personas mayores en su domicilio.
El equipo promotor de Apoyo en Casa tenemos una amplia experiencia en distintas áreas relacionadas con el envejecimiento y las necesidades de atención de las personas mayores en campos como el administrativo, el hospitalario/residencial y el socio-sanitario. Este servicio nace de la unión de todas estas experiencias y puntos de vista para prestar un servicio multidisciplinar pero centrado sobre todo en la persona.
Por un lado se les ayuda en lo que ya no pueden hacer por sí mismos y, por otro lado, se ayuda al cuidador en el entorno familiar, descargándole de su responsabilidad en ciertos momentos para que pueda realizar otras actividades. Cuidar al cuidador también es muy importante.
¿Te gustaría ayudar más a tus padres pero no puedes por falta de tiempo? ¿Sabes que tu abuela como en su casa no estaría en ningún sitio pero necesitaría ayuda con algunas tareas domésticas? ¿Alguna persona mayor de tu entorno tiene algún tipo de dependencia? Nosotros entre otras cosas ayudamos en tareas de aseo e higiene personal, cocinamos y limpiamos el hogar, les acompañamos en paseos, al médico y fomentamos actividades de estimulación cognitiva…
Muchos de nuestros clientes llevan con nosotros años. Nuestras trabajadoras y trabajadores terminan siendo como uno más de la familia y el vínculo que se crea entre ellos y la familia es en ocasiones muy importante. Siempre tratamos de aportar lo todo lo que podemos, tanto desde nuestra organización, como de manera particular por parte de cada uno de nuestros trabajadores. Intentamos ayudar al máximo. Pensamos en las personas. Así somos Apoyo en Casa.