Consejos para envejecer de forma saludable

Vía salud180.com

Envejecer de forma saludable está en nuestra mano y no es complicado. Toma nota de estos sencillos consejos, te ayudarán a tener una vida más plena y a ser más feliz.

1. Crear una rutina. Cuando se llega a la etapa de la jubilación, muchas personas se enfrentan con el decremento de su autoestima, y quizá sufrir depresión. Para evitarlo debes de tener un horario para levantarte y comer, no caer en el error de por exceso de tiempo se puede hacer cuando sea.
2. Implementar ejercicio. A esta edad puede que sientas más flojera de realizar actividad física, pero es importante que lo hagas, no se trata de rutinas pesadas en el gimnasio. El mejor ejercicio cardiovascular que no daña nada es caminar a buena marcha.
3. Alimentación. Estudiar cosas de alimentación te ayudará, ya que en función de cómo te encuentras, tú cuerpo necesita cosas diferentes. No vale la dieta de todo el mundo, cada persona requiere de nutrientes especificos.
4. Hidratación. Esto es algo que las personas no saben, el adulto mayor pierde la sensación de sed, su cerebro no le avisa que tiene que beber, por eso no lo hace. Pero la deshidratación te puede llevar a un deterioro cognitivo, por tanto hay que tomar agua y acostumbrar al cuerpo.
5. Aprender cosas nuevas. Esto es algo muy importante para el cerebro, ponte un reto de una cosa, apréndelo y desarróllalo. Que sea algo totalmente distinto a lo que has hecho hasta ahora, que suponga un reto, de esta manera sentirás que puedes seguir haciendo cosas y eres últil.
6. Disfrutar de la familia. No de manera obligatoria, participa como abuelo, no como padre. Esto provocará que sientas una fuerza para seguir viviendo los siguientes 30 años de manera sana y sonriendo, que es la mejor de las medicinas.
7. Visitas al médico. Un chequeo a tiempo te puede quitar de muchos problemas: diabetes, hipertensión, colesterol alto, cosas que con una revisión al año se pueden localizar. Es una revisión para estar bien, y si encuentran algo, estará diagnosticado de manera oportuna.

La hidratación en las personas mayores

Vía Clece Social

En las personas mayores, debido a diversos factores como la disminución de la sed, discapacidades físicas que dificultan el acceso a los líquidos, discapacidades mentales que dificultan la capacidad para reconocer la necesidad de la ingesta de líquidos, dificultades para tragar como la disfagia, y el consumo de determinados fármacos como los diuréticos, el riesgo de deshidratación es mayor.

Es por este motivo que las personas mayores no deberían esperar a tener sed para beber y tener en cuenta que el agua es la bebida de elección para calmar la sed.

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria así lo aconseja con estos consejos:

 

10 síntomas que delatan al Alzheimer

(Vía www.unotv.com)

El Alzheimer es una enfermedad de demencia que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a 45 millones de personas alrededor mundo, siendo la primera causa de muerte con 1.54 millones tan solo en 2015.

¿Qué es la demencia?

Es un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de una persona de llevar a cabo sus actividades diarias, y pese a que su proceso es lento, investigaciones recientes indican que los síntomas se presentan incluso antes de diagnosticada la enfermedad.

¿Cómo afecta el Alzheimer al cerebro?

Afecta las partes del cerebro que controlan el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Las personas que padecen la enfermedad, conforme ésta evoluciona presentan dificultad para recordar cosas que ocurrieron recientemente, y suelen olvidar los nombres y los rostros de las personas, incluso, de los mismos familiares.

Consulta a tu médico

Es importante consultar a un médico especialista en demencia, para descartar otro tipo de pérdida de la memoria que no necesariamente están relacionados con el Alzheimer, como puede ser el Deterioro Cognitivo Leve (DCL), que no es otra cosa más que la pérdida normal de memoria relacionada con la edad.

La alimentación de nuestros mayores: Recomendaciones nutricionales

Para que nuestros mayores tengan una vida saludable algo fundamental es una correcta alimentación. La malnutrición en este grupo supone un mayor riesgo de contraer enfermedades e incluso de mortalidad, la aparición de deterioro cognitivo, anemias, dificultad para controlar muchas enfermedades y una aceleración de las enfermedades degenerativas, que ya de por sí producen malnutrición.

Tenemos que tener en cuenta que el envejecimiento afecta a la función digestiva, se reduce la absorción intestinal de los nutrientes, lo que puede ocasionar cuadros de desnutrición. Los cambios que se producen en el organismo con la edad exigen aumentar la ingesta de determinados nutrientes para mantener una alimentación equilibrada que cumpla con sus necesidades nutricionales, impuestas por las consecuencias del deterioro asociado al envejecimiento. De hecho, en las personas mayores la alimentación cumple una función preventiva importante.

La dieta debe ser variada para asegurar que contenga todos los nutrientes necesarios.

Hay que reducir el consumo de grasas saturadas (carne roja y embutidos) y aumentar las grasas con ácidos esenciales omega-3 y omega-6, contenidos en ciertos pescados (salmón, sardinas, etc.)

También hay que incrementar el consumo de grasas vegetales, preferiblemente mediante el consumo de aceite de oliva. Hay muchos alimentos envasados en cuya composición se mencionan los aceites vegetales, pero sin especificar su procedencia, ya que puede tratarse de aceites de coco, palma o palmiste, que tienen un alto contenido en grasas saturadas.

La leche y los derivados lácteos hay que tomarlos desnatados o, en todo caso, semidesnatados.

Es importante aumentar el consumo de frutas, legumbres, verduras y cereales, dado su elevado contenido en nutrientes importantes (vitaminas y minerales) y fibra, esencial para mantener la motilidad intestinal y evitar el estreñimiento.

Es necesario aumentar el consumo de calcio (lácteos) y vitamina D. Esta última es esencial para la correcta absorción del calcio y basta exponer la piel al sol unos 20 minutos diarios (paseos) para obtener la cantidad necesaria.

Se debe limitar el consumo de sal y azúcar (dulces).

Ingerir mucho agua a lo largo del día, preferiblemente fuera de las comidas y en pequeñas cantidades. Además de prevenir el estreñimiento, de esta manera se asegura una correcta hidratación del organismo.

Realizar cinco comidas diarias, teniendo en cuenta que el desayuno es muy importante, pues debe asegurar el aporte energético necesario para empezar el día con un buen rendimiento físico e intelectual. Debe incluir lácteos, cereales y fruta. A media mañana debe hacerse una comida frugal, con un yogur o un zumo y una pieza de fruta o un bocadillo pequeño. La comida y la cena deben estructurarse distribuyendo en ellas los diferentes tipos de alimentos, dejando para la noche los más ligeros, pues evitará problemas a la hora e conciliar el sueño.

Comer despacio y masticar bien los alimentos.

Hacer bien la compra, evitando alimentos envasados y precocinados.

Cocinar los alimentos utilizando poca grasa (a la plancha) y no cociendo las verduras excesivamente, con el fin de que conserven la mayor parte de los nutrientes.

Finalmente, no debe olvidarse una última recomendación en cuanto a la nutrición, no por ello menos importante: una alimentación equilibrada y saludable debe acompañarse con la práctica diaria de ejercicio, de tal manera que la energía (calorías) ingerida se equilibre con el consumo asociado a la actividad diaria.

Vía sanitas.es

Personas mayores y el frío: 11 consejos para este invierno

Ha llegado el invierno por lo que desde Apoyo en Casa creemos es un buen momento para recordar algunos consejos para que las personas de la tercera edad lo noten lo menos posible. Y es que, aunque el frío nos afecta a todos, nuestros mayores son algo más vulnerables.

  • Presión arterial. Las temperaturas invernales influyen sobre la presión arterial. Con el frío aumenta y las personas mayores son más susceptibles a estos cambios. Se recomienda incrementar la vigilancia en los hipertensos.
  • Artrosis. Las bajas temperaturas pueden agravar las dolencias. Es recomendable evitar cambios de temperatura bruscos, tomar baños con agua caliente para disminuir la rigidez y evitar aquellas actividades que requieran gran esfuerzo físico.
  • Dermatitis. El frío, el viento y la humedad contribuyen a resecar la piel, y se acentúan los eccemas y las grietas. El uso de cremas hidratantes y beber líquido frecuentemente resultan de utilidad. Con guantes y prendes adecuadas combatiremos las bajas temperaturas.
  • Caídas y potenciales fracturas. Si la persona mayor vive en una zona de mucho frío, la lluvia, el hielo e incluso la nieve puede predisponer a caídas y potenciales fracturas, por lo que se recomienda salir acompañado y utilizar un calzado adecuado.
  • Trastorno afectivo de temporada. En invierno muchas personas mayores tienden a aislarse. Se recomienda, cuando se ve a su ser querido con fatiga creciente, desánimo, irritabilidad o somnolencia excesiva, consultar con el médico, quien deberá considerar entre otras cosas, la posibilidad de una depresión.
  • Mantener una buena alimentación. La dieta es muy importante, es la principal fuente de energía y nos aporta calor. Debe aumentarse el aporte calórico con carbohidratos y lípidos, sin olvidar los alimentos con alto contenido proteico.
  • Beber agua en cantidades adecuadas (2 litros al día). Aunque en estas estaciones la sensación de sed sea menor debemos beber. Además debe evitarse el alcohol ya que al ser un vasodilatador, acentúa la pérdida de calor.
  • Conservar la temperatura adecuada en el hogar (temperaturas de 18 a 21º C) y evitar el abrigo excesivo en lugares con calefacción.
  • Cubrirse adecuadamente al salir a la intemperie. La ropa para el invierno debe ser cómoda. No está mal ponerse varias capas y, muy importante, hay que proteger las zonas por donde se pierde mucho calor como la cabeza.
  • Para evitar la transmisión de infecciones respiratorias es conveniente taparse la boca al toser o estornudar, tirar los cleenex después de usarlos, lavarse las manos con frecuencia y no visitar enfermos con infecciones respiratorias.
  • La mayor parte de las infecciones respiratorias son causadas por virus no susceptibles al tratamiento con antibióticos, de modo que el uso indiscriminado de estos medicamentos es contraproducente y solo deben emplearse bajo prescripción médica.